“La Felicidad solo es real cuando es compartida”. Me remito una vez más a esta preciosa frase de Chris McCandless (Alex Supertramp) que ya utilicé para describir lo que era para mí la felicidad y que me sirvió para crear la facebook page que recoge “Supertramps” de momentos felices.
Cadaqués es un sitio muy especial para mí, un lugar mágico donde he vivido algunos de los momentos más felices de mi vida, mi fin del mundo particular. La fiesta de San Juan me ha permitido compartir mi Cadaqués más querido con personas extraordinarias como Tomás, Nacho, Rosa y Maria que no habían estado nunca en este mágico lugar. Ha sido como un partido de vuelta, pues estas mismas personas habían compartido conmigo sus rincones más especiales de Madrid y San Francisco.
Cadaqués también me ha permitido reencontrarme con gente muy especial a la que echaba mucho de menos: Gemma, Carla, Marta, Josep, Almudena, Leo, Diego, Ari, Sònia, Juanito, David, Victor, Carme, etc. Y me ha permitido reencontrarme conmigo mismo, algo que necesitaba mucho más de lo que pensaba.
Ahora debo partir de nuevo a San Francisco, pero espero que algún día volvamos a encontrarnos todos en Cadaqués o en cualquier parte del mundo donde podamos volver a compartir momentos de felicidad como los de este precioso San Juan. Gracias a todos por compartir y gracias Cadaqués por tu magia. Os quiero mucho amigos! Cadaqués t’estimi!
Y tal y como dice la canción del spot: “Raise your hands and sing it with me...”:
Hoy se estrena en la TV el nuevo anuncio de Estrella Damm. Si el pasado verano fue Formentera la prota del comercial (10.000 visitas a mi versión fake :))) para este año son Cadaqués y Menorca las encargadas de enamorarnos del Mediterráneo. Como los de la Damm sigan tocándome la fibra de esta manera acabaré pasándome de Moritz a Estrella.
El Mar Mediterráneo queda muy lejos de San Francisco, y lo echaba tanto de menos que he empezado mi primer día en Barcelona con un estupendo baño que me ha liquidado las agujetas de La Pica y me ha recargado las pilas para esta intensa semana de trabajo que recién empieza.
Se viene muy bonito el verano, tanto que será imposible enamorarse. A mi por lo menos, ya me ha vuelto a robar el corazón este Mar que da tanta personalidad a sitios tan mágicos como Formentera, Cadaqués o la misma Barcelona. Y es que a veces lo que buscas está tan cerca que cuesta verlo.
Cuando Jungmee vino a pasar unos días en Barcelona, no solo vino con su simpatía sino que también vino con un hámster coreano llamado Peter. El que más se alegro de la llegada de este regordete rodeador fue mi perro Milú que llevaba seis meses sin que nadie le calentara su pequeño sofá. Sin Amor no existe amor.
Peter y Milú estuvieron en Cadaqués la pasada semana. Y como no podía ser de otra manera en este mágico lugar, surgió el amor. Seguramente ayudó mucho que Cadaqués recibiera a estos enamoradizos con suculentos manjares (garotes, gambes, taps...) y que la fuerte tramontana obligara a resguardar la tarde acurrucados en el faro del Cap de Creus. Fuera lo que fuera, apareció el amor de verdad. Son muchas y muy grandes las diferencias entre Peter y Milú, pero en el amor no importa ni la distancia ni la edad ni el género ni nada de nada. Amor existe si existe Amor.
Y Peter y Milú acaban de llegar hoy a San Francisco. Han viajado de polizones en mi maleta junto a las semillas de mi abuelo y las nueces de la Boqueria para Xip. No se como les sentará los aires de California, hoy llueve mucho, pero han recibido la calurosa bienvenida de mi vecino Isaiah que, a pesar que estaba enfermito, le ha dejado sus calcetines a Milú para que no se le enfríe ni los pies ni el amor. Existe amor, Amor existe.
Volviendo de la extrema soledad de La Camargue francesa no he podido evitar desviar mi ruta para una visita relámpago a Cadaqués, mi fin del mundo particular. Cadaqués me ha recibido con el calor de Sonia y Juanito que casualmente estaban de cumpleaños, y no podíamos hacer algo mejor para celebrarlo que regalarnos un atardecer sentados en la ventana del Casino viendo pasar el mundo. Y ha sido frente al Casino, ese mítico bar coronado por una inscripción tan apropiada como "Sociedad l'amistad", donde ha ocurrido un momento tremendamente mágico, el momento en el que ha empezado a llover y dos personajes inmortales nos han obsequiado con una canción de las que no quisiera olvidar. Un momento realmente mágico, un momento Cadaqués.
I don't remember the name of the colorful woman who sang in Cadaqués rain, but I hope that she gets to see this photo. And yes, colorful woman, it was a "magic moment".
Esta bitácora para el recuerdo quisiera olvidar hoy las tristes despedidas de los últimos días. Demasiadas despedidas y demasiado tristes pero por lo menos la de Sara ha tenido un bonito final en Cadaqués. Sara ha estado viviendo con nosotros desde enero y vuelve a sus Américas para iniciar su nueva aventura empresarial en Austin. Me da muchísima pena que Sara se vaya y le echaré muchísimo de menos pero estoy superseguro que todo le saldrá muy bien y será muy pero que muy feliz, se lo merece.
Sara no podía irse del país sin descubrir su Cadaqués particular así que nos hemos escapado junto a su hermana Erin a este mágico lugar que tanto adoro. Sara y Erin me han agradecido la excursión con un fantástico almuerzo en el fin de mundo pero en realidad soy yo quien debe agradecerles que me dedicaran su compañía y su cariño en estos difíciles momentos que tanto me están afectando, ojala tengan razón y esté aún el sol detrás de las nubes...
Sara, keep the gift from the sea safe, it will give you a lot of luck. I will miss you a lot. Take care. I promise to visit you in Austin. See you soon...
Hace 7 años, cuando descubrí mi particular fin del mundo, enterré una botella de cava bajo las aguas del faro de Cala Nans. Desde entonces, año tras año, he vuelto a Cadaqués en busca de la botella pero no ha sido hasta hoy cuando finalmente he recuperado tan preciado tesoro. Muchas casualidades y algo de magia han sido necesarias para encontrarla y mucha piedad ha debido tener este mar atramuntanado que suele romper furioso sobre las rocas de este paraíso.
Han sido miles de noches bajo las frías aguas del fin del mundo y miles de días bajo esa "luz eterna" que tan bien describió Dalí y que Anita me enseño a percibir. Ahora la botella se vuelve conmigo y esperará la ocasión especial que merezca el descorche para el que tanto tiempo se ha estado cultivando. No se cuando llegará este momento soñado pero como dice Anita: "la felicidad no está en el destino sino en las flores que encuentras por el camino". Gracias por esta bonita flor amor.
Llevaba 8 meses sin Cadaqués y ya no podría aguantar más la respiración pero la energía del reciente encuentro con los cadaquesences de alma Silvia, Ramón y Nina me catapultaron de nuevo a mi particular fin del mundo.
El reencuentro estuvo cargadito de emociones con algunos momentos para llorar como la salida del sol desde el faro de Cala Nans o el atardecer en Portlligat tras visitar por enésima vez la alucinante casa de Dalí, y a pesar del trato un tanto hostil que me brindaron algunos "desconocidos", tuve el regalo de ser invitado por Sonia y Juanito a un formidable fin de fiesta en la Cala del Ros donde una paella exquisita que preparó Bobby y el trato incondicional de sus alegres vecinos me devolvieron el Cadaqués más auténtico, el de sus gentes y emociones.
Anita es única y su especial magia es incomparable pero seguro que tiene muchas reminiscencias de la Lidia de Dalí, la vendedora de pescado de Cadaqués que creía ser Teresa, la protagonista de "La ben plantada", de Eugeni d'Ors. Dalí fue "albergado eternamente" por Lidia y llegó a decir de ella que "poseía el cerebro paranoico más magnífico que había conocido nunca", sin duda la adoró con devoción tal y como también lo hicieron Lorca y Buñuel.
Anita es mi especial Lidia de Cadaqués, ayer tuve el gran placer de reencontrarme de nuevo con Anita y compartir una nueva salida de sol. Y es que, tal y como decía Dalí de Lidia, Anita es también "una mujer-olivo, bien plantada y bien enraizada en la roca viva" y al igual que a Lidia "ningún vendaval la arrancará nunca del Cap de Creus".
Sólo hay algo mejor que ver salir el sol en Cadaqués y es verlo con Anita al son de sus savias y enternecedoras palabras. Gracias por el regalo Anita, te quiero.
La sincronicidad de esta noche me lleva a recuperar un texto que escribí exactamente 5 años atrás en Cadaqués cuando descrubí definitivamente mi Cadaqués definitivo:
"La fi del Món..."
Inesperadament he descobert la fi del món, inequívocament. Definitivament. Un lloc on la natura ha guanyat la batalla del temps, definitivament, a perpetuïtat. Una naturalesa d'una agressivitat inesgotable que violentament es manifesta sobreposant-se a qualsevol raó. Un lloc on el temps i l'espai s'han fos en una estranya dimensió. Un lloc de magnitud divina amb una ínfima però insubstituïble remor humana: cossos nus damunt les roques, mirades perdudes de pescadors immortals, un ball desordenat de màstils i la màgica presència de la petjada de l'artista. Definitivament. La fi del món. Un lloc sense retorn. Un lloc de dualitats difuses, el del i la mar, el dia i la nit, la vida i la mort. Definitivament la mort, Inequívocament la vida. He descobert la fi del món i alhora m'he descobert a mi mateix. Un bon lloc per aprendre a néixer, un bon lloc per tornar a morir.